Los nuevos Oscars

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Si hay algo por lo que las grandes productoras pueden estar insatisfechas es por los pocos galardones que obtienen en relación al  dinero que gastan en los famosos blockbusters.

Pues bien, finalmente la Academia de Cine de Hollywood ha cedido ante lo que ha tenido que ser una enorme presión por parte de las grandes productoras y ante una lógica que a priori parece aplastante: ¿por qué las películas más taquilleras no suelen ser reconocidas por los Oscar? ¿puede estar esto relacionado con la exponencial pérdida de audiencia de las gala de entrega de premios? A nadie escapa que el estar premiado con galardones de la talla de los Oscar otorga una segunda vida a la producción en cuestión, ya sea con una nueva vida en la gran pantalla o con un recorrido muy distinto en el mercado doméstico. Estamos seguros que las asociaciones Disney-Marvel o Warner-DC no están dispuestas a renunciar a este trozo del pastel, que hasta el momento era propiedad de otro tipo de producciones.

De este modo, según ha informado THR, la próxima gala de los Oscars tendrá tres importantes cambios:

-la gala se ceñirá a un máximo de tres horas, algo que desde hace tiempo había sido una crítica cada vez más unánime, aunque también es cierto que allá por los 90, cuando Billy Crystal reinaba no se oían tantas voces críticas hacia la duración del evento. Una de las medidas que se ha tomado para reducir el tiempo de la gala es entregar algunos premios durante las pausas publicitarias, y todos podemos imaginar qué premios se sumirán en ese pozo del olvido.

-Aparece una nueva categoría dedicada a la Película más Popular, atención. No se ha especificado nada aun sobre el modo de decidir cómo se determinará las películas más populares, ¿por taquilla? ¿por una votación al estilo premio naranja o premio limón? ¿En serio? Pues si.

-La fecha de celebración de la gala pasará a inicios del mes de febrero, y no a finales de mes como suele ser habitual.

Sin duda alguna podemos decir que el blockbuster ha acabado venciendo, y finalmente las películas más taquilleras, independiente de su calidad, tendrán su hueco en la gala de los Oscars. ¿Será esto suficiente para atraer más público al seguimiento de la entrega de premios? ¿Son las medidas más justas que se podían tomar?

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