PROX.
 
LOS MODOS DE COMBATE Y HOLLYWOOD: TROYA
19/10/2007

Siguiendo con nuestra línea de artículos, y sin salir de la Grecia Clásica, en este caso abordaremos dos títulos que son además etapas seguidas en lo que a la historia militar griega concierne.

  En el texto que antecede, vimos la época cuasimitológica, basada además, en el magnífico, pero fantasioso Homero, de uno de los conflictos más antiguos de los que tenemos alguna documentación en Europa (de otras civilizaciones tenemos noticias de algunos más).

 

  300

 

  Se trata, realmente de la adaptación de un cómic (magnífico por cierto), más que de una recreación histórica. Pero, la verdad, es que Frank Miller, el autor de esta obra, llegó a pasar un periodo de tiempo respetable en la zona de las Termópilas para empaparse del ambiente y de todo lo que el paraje y sus estudiosos pudieran darle, lo cual, dota al cómic y su película de un cierto rigor histórico, en algunos aspectos.

  “Troya”, relata un conflicto que encuadramos entre el año 1400 y el 1000 a.C., posteriormente, las polis griegas, darán un paso absolutamente revolucionario en su forma de entender la guerra, puesto que Esparta, Corinto y Argos, desarrollarán lo que pasará a la historia de manera irremediable: la Falange hoplita.

  No se trata de una invención repentina. Estoy seguro de que los intentos y ensayos fallidos fueron muy numerosos. Se trata asimismo de una conjunción de influencias de todos aquellos territorios a los que los griegos, iban teniendo acceso, ya sea por conflictos o por relaciones comerciales.

  Tanto la película como la obra en que se basa, simplifican con mucho lo que era Esparta. Nos presentan a Leónidas como Rey de Esparta, guerrero criado de igual manera que todos los hombres de su pueblo, austero, bruto e irredento, impío y cruel, pero brillante táctico. No todo esto es incierto, pero es conveniente señalar algunos aspectos indeterminados:
  Se pasa un poco de puntillas sobre la figura de Licurgo, esencial para poder comprender toda la idiosincrasia de este pueblo. Artífice de la Constitución espartana, hijo del Rey Eunomio, elevado a la categoría de dios por sus compatriotas. “Autor” de la austeridad espartana (expresión que ha llegado a nuestro tiempo), es el responsable de ese modo de vida tan “selectivo”, si bien es cierto, que fueron las circunstacias (climatológicas, bélicas…) las que llevan a este pueblo a derivar en su dura y admirable forma de vida.

  Hemos de señalar, estremecidos, que, una de las costumbres de este pueblo, era el arrojar a los recien nacidos imperfectos desde lo alto del monte Taigeto.

  Otra era el dejar que sus niños, sobreviviesen a las más duras circunstancias, como el cazar su comida, ayunos, azotes como castigo, en definitiva, una disciplina extrema. Se contaba la anécdota, de cómo un pequeño espartano, había escondido un zorro que había capturado bajo su túnica, para no ser descubierto por sus tutores. Antes que emitir queja alguna, mientras el raposo le desgarraba el abdomen, permaneció en absoluto silencio, terminando el animal por destripar al muchacho que murió a causa de las heridas ocasionadas, dejando, eso si, a su familia más que orgullosa.

  Respecto a la situación política de la ciudad-estado, he de señalar, que no es cierto que Leónidas fuese Rey de Esparta en solitario, eran dos mandatarios de linaje hereditario los que gobernaban, lo que si es cierto, es que llegado un momento, se deicidió que, sólo uno de ellos participaría en la guerra de manera presencial.

  LAS TERMÓPILAS:

  En griego, significa, “puertas calientes” y a fé que lo fueron. Sobre todo en el año 480 a.C, cuando fueron escenario de una de las gestas más honorables de la Antigüedad. Durante buena parte de la edad antigua, el camino tenía aproximadamente 15 m de ancho y pasaba por debajo de un acantilado, pero los depósitos aluviales han alterado la línea costera de tal forma que ahora es una llanura pantanosa, de 2,4 a 4,8 km de anchura.

El enfrentamiento tuvo lugar entre el ejército persa y los griegos, estando los primeros comandados por Jerjes I,  que escarmentado por la derrota sufrida por su padre, Dario I, en Maratón, diez años atrás por el uso de una fuerza expedicionaria exigua, estaba a la cabeza de un ejército de entre 250.000 efectivos y 2.000.000 de hombres, según las fuentes que se escojan, (pienso que serían algo menos del millón), frente a los 7.000 que consiguen reunir, y los 1.400 que se quedaron en la última parte del combate, por parte de los griegos (300 espartanos, 400 tebanos y 700 tespianos).

  La irrupción de los persas en la península helénica, supone la unión de dos de las polis griegas, Atenas y Esparta, prefiriendo las demás evitar el enfretamiento con tan poderoso ejército de Jerjes.

  Se necesitaba una geografía, en la que superioridad del hoplita griego sobre el soldado persa en un combate de igual a igual, no se viese desbordada por el contingente enviado, y las Termópilas, era el sitio adecuado.

  El hoplita, se caracterizaba sobre todo por su armamento defensivo, pues recibe el nombre del escudo redondo de un metro de diámetro aproximadamente que portaba (hoplón), de perfil algo convexo, de madera o mimbre y un revestimiento externo de madera o bronce. Tenía un ingenioso sistema de sujeción, con un anillo para el antebrazo y una correa de agarre para la mano. Como arma de ataque, tenía una lanza de entre 2 y 2,5 m.la lanza tenía una punta de hierro o bronce y un talón metálico que servía como apoyo. Respecto a los elementos adicionales de protección, destacaremos el casco y las grebas (cnémidas).

  Respecto al modo de combate, diremos que, en la película, se nos presenta inicialmente una formación cerrada, que es la que conocemos como falange, que hace eficaz al hoplita.

 
 Recreación cuasiperfecta de la formación de la falange de Hoplitas, en cómic y película.

  Esta formación cerrada, era absolutamente necesaria para mantener al enemigo a distancia, al extremo de sus lanzas al tiempo que se protegían el flanco derecho de los proyectiles del contrario. Cualquier ruptura del frente de combate significaba al poco, una desbandada general, para evitar que se produjese una brecha fácilmente, era necesario distribuirlos en varias líneas de fondo, mínimo de 4 hombres, generalmente de 8.

  De mantener esta magnífica disposición, dependía el éxito de la batalla. Era necesario combatir en terreno liso, ya que un terreno abrupto o escarpado, significaba, la ruptura de la uniformidad en el avance y por tanto, la creación de aberturas fatales para toda la unidad. De este hecho, se percataron los romanos, como veremos en próximas entregas de nuestra serie.

  Ademas de la llanura, era necesario, conseguir una carga conjunta en todo el frente de combate, el empuje sobre el enemigo, como una melé de rugby, debía ser perfectamente coordinado (esto se ve magníficamente en el film, cuando Leónidas da la orden de “empuje” sobre los persas que presionan el frente). Realmente, esto no se conseguía a voces, a pesar de la versión cinematográfica; a la falange, la acompañaban flautistas, que portaban tallas potentes de este instrumento, que ayudaban a marcar el paso de forma uniforme.

  Uno de los mayores problemas al que se enfrentaba la falange, era el hecho de que, al quedar el flanco derecho de los guerreros al descubierto, puesto que el escudo iba sujeto del brazo izquierdo, la protección de aquella parte  del cuerpo, dependía del hoplita situado a la derecha, que les cubría en parte con su escudo. El flanco derecho de la unidad, solía protegerse situando tropas ligeras que impedían una carga directa sobre el que sería el punto débil de esta formación, perfectamente acorazada en todos los demás aspectos. Esta necesidad de protección del compañero de la derecha, era la causa, de que las maniobras de combate de esta unidad, tendiesen siempre, y de manera irremediable a virar a la derecha, pues todos y cada uno de ellos, de manera instintiva, buscaban la protección del su compañero a la diestra. Asumido este defecto, trató de paliarse, cuestionando el principio de frontalidad, primero se intentó atacar al enemigo por el flanco, desbordándole por su ala izquierda, después, se pensó en sorprenderlo concetrando el empuje principal en otro lugar del frente. Epaminondas, por ejemplo, en Leuctra, aplastó a los espartanos precisamente, arremetiendo contra el ala derecha, embistiendo con sus tropas de élite, en una formación de 16 hombres de fondo.

  No obstante, los militares persas, desconocían todos estos aspectos, y el aguante heróico de los 10 días que duró esta batalla, se debió con mucho a al superioridad táctica. Si los “300”, como vemos en la película, hubiesen roto filas, para mostrarnos alardes y piruetas, como asi se presenta (ved la siguiente imagen), les hubiesen sacudido dos buenas tortas y hubiesen pasado a mejor vida en el primer embite del primero de los enfrentamientos.

  La cohesión, era primordial. De hecho, todo su éxito sa basó en permanecer unidos mientras, cargando como hemos descrito, de manera uniforme, esa gran tortuga que es la falange primitiva (más adelante veremos la macedónica), aplastaba y aguijoneaba a los enemigos que se disolvían, permaneciendo los espartanos  inquebrantables y sufriendo muy pocas bajas.

  A propósito de las bajas, hemos de decir, que en contra de lo que se nos presenta en Hollywood, en los combates de la antigüedad, en las que los ejércitos, literalemente, se encontraban, sin posiciones de retaguardia a las que poder acudir si las cosas iban mal, el que era derrotado, emprendía la huida y era perseguido por el vencedor, y, era en esas huidas donde se disparaban las bajas y no en la batalla en si. En el frente, el contacto era sólo de las primeras filas, se trataba de romper la línea contraria, quebrando su protección, lo que producía de forma casi inmediata la huida, ya que, el terror a ser atravesados, cortados, empalados, aplastados o desmembrados, se propagaba en cuanto le ocurría a los primeros caídos, esto extendía la sensación de horror, y, la tensión del combate, se tornaba pánico, pues se era perfectamente consciente, de que una rotura de filas, hacía a la unidad diez veces más vulnerable. De hecho, en este caso, la ausencia de caballería que pueda perseguir a las unidades en desbandada, evita muchas bajas a los persas.

  Tengamos en cuenta asimismo, que, el ejército persa, salvo algunas unidades de élite, contaba con esclavos en su mayoría, con una motivación y adiestramientos, muy inferiores al de los griegos en general y a los espartanos en particular. Circunstancia, que, Leónidas y los suyos, aprovecharon muy bien, ya que rompían las formaciones persas una y otra vez, posiblemente, con una facilidad inusitada.

  De no ser por la consabida traición por parte de Efialtes, que mostró un camino por el que rodear a los griegos, e, inutilizar así la posibilidad de una formación eficaz, Jerjes, tal vez, hubiese tenido que dar la vuelta antes de lo previsto, para evitar un descalabro en cuanto a bajas asumibles, teniendo en cuenta, que le quedaba toda Gecia todavía. La cual por cierto, le venció, alentada en parte por el ejemplo de Leónidas y los suyos, poco después en Platea o Salamina.

  De todos estos hechos, queda una inscripción, allí, en las Termópilas:

 
  “Extranjero, ve a decir a Esparta, que aquí yacemos por obedecer sus leyes”.

 

 

ALEJANDRO MAGNO

  Año, 356  a.C, Pella, en Macedonia, según cuenta la leyenda, Olimpia, mujer de Filipo II de Macedonia, y por tanto reina de aquellos lares, mientras, en un avanzado estado de gestación corre a refugiarse de una tormenta, es alcanzada por un rayo. ¿Será que los dioses, ya sabían que, Olimpia portaba en su vientre el que iba a ser uno de los hombre más importantes de la antigüedad?. No afirmo que es el más relevante, por lo efímero de su obra, ya que esta, se extingue prácticamente, con su corta vida.


Macedonia antes de  llegar Filipo II al trono.

 Oliver Stone, parece que en su película, estaba mirando hacia otro sitio cuando trata de narrarnos (pues también “perpetra” el guión) la vida y obra de este genio, elige a un Colin Farrell, con mechas y llorón, que vosotros, lectores, juzgaréis (sin no lo habéis hecho ya) si hubiese sido o no capaz de conseguir lo que a continuación aquí se cuenta.

  Antes de nada, he de apuntar que la imagen que de Filipo II se da en la película es patética y, muy posiblemente, alejada de la realidad. Filipo II, fue un genio militar y realiza todas las reformas militares y políticas que, posteriormente Alejandro utilizará para su gran gesta. Bien es cierto que era un juerguista y un adúltero consumado, que gustaba mucho de sus cortesanas, así como del buen vino. Esto deshace la pareja con Olimpia, a quien repudia. Pero, la imagen que se da, y la mala relación padre-hijo, son licencias de Stone, ya que, si bien es cierto que Olimpia inculcó cierto odio al niño Alejandro hacia su padre, también lo es, que el chico, admiraba y buscaba de todas las formas posibles, impresionar al rey y emularlo (supongo que superarlo también). Esa mala relación que muestran, tampoco casa, con el hecho que, veremos más adelante, de Alejandro, al mando de la caballería de Filipo en la batalla de Queronea.

 

LAS REFORMAS DE FILIPO II.

La falange macedónica, es un derivado de la hoplítica que hemos analizado anteriormente. Es obra directa de Filipo II, que pretende, dotar de más movilidad a la que hasta entonces es la pieza clave del ejército(recordad la pesada falange que hemos visto en el análisis de “300”). Empezó por profesionalizar a las tropas (esto no era asi en Macedonia), con instrucción en tiempos de paz y un pago regular y estructurado, así como el reparto de tierras al finalizar el servicio. La tropa hace maniobras de forma permanente, se preparan hasta obtener una disciplina y obediencias casi instintivas.

  Filipo, estuvo cautivo en Tebas (368-365 a.C), donde seguro que aprendió de Epaminondas, posiblemente uno de los mayores genios militares de la historia militar (hoy en día todavía se estudia a este personaje en las escuelas militares, por ejemplo en España, en la Academia General Militar de Toledo, en el arma de Infantería).

  Filipo, varió asimismo el armamento de la falange, ya que tenía que adecuarlo a esa mayor movilidad y al hecho de que el campesino macedonio, no podía por razones económicas, pagarse un armamento tan costoso como el del hoplita griego.

   Se recurre a un nuevo escudo, más pequeño que el hoplón griego, que, os recuerdo tenía 1 m. de diámetro, reduciendo Filipo este diámetro a 60 cm., con una correa de suspensión que pasaba por el cuello del falangista (del mismo modo que llevamos una bandolera), con otra correa para el antebrazo que servía para dirigir el escudo, pero que, y esto es lo más importante, dejaba ambas manos libres al infante y permitía lo que verdaderamente se conviertió en la pieza clave de la falange macedonia: la sarissa , una pica que tenían que sujetar con ambas manos ya que, medía de 4,2 a 6 m. de largo. Esta lanza, posiblemente adoptada para aumentar el alcance de la infantería macedonia frente a las otras formaciones de las restantes ciudades estado griegas, conseguía además un segundo efecto, y es que, al ser manejada a dos manos resultaba mucho más difícil esquivarla.


Esta es la figura más fiel que he localizado sobre cómo era un falangista macedonio, fijaos como lleva una correa sobre el hombro y el cuello para sujetar el escudo. Cuando avanzaban, sujetaban las sarissas con ambas manos.

 

ISOS Y GAUGAMELA

Lo más terrible de esta parte de la película, es que, tras la doma de Bucéfalo (el magnífico caballo de Alejandro), el narrador, que es Ptolomeo, repentinamente, de forma seguida y delante de un mapa, dice poco menos que “…asesinan a Filipo, que había conquistado toda Grecia, y Alejandro, coronado rey, se lanza a la conquista de Asia, contra el Imperio Persa y se enfrenta a Darío en Gaugamela…”.

  Para que podáis establecer una comparación, es como si dicen: “…y entonces Colón, se presenta ante los Reyes Católicos, les pide dinero, se lo dan, se sube a un barco y llega a Améria…”.

  Pasa por alto el hecho de que gran parte de la formación militar que recibe Alejandro, es a las órdenes de su padre, en  batallas como Queronea, contra los atenienses, al mando de la caballería macedonia, donde destaca brillantemente, para orgullo de su padre.

  Tampoco da importancia al hecho de que hubo varias polis que se revelaron contra El Magno, creyendo que era un momento de debilidad el hecho de la muerte de Filipo y de que, Alejandro, con apenas 20 años, le suceda. Dos años tuvo que guerrear para establecer el status quo que existía antes de la muerte de Filipo.

  Otra cosa que no logro explicarme, es el hecho de que salten a Gaugamela ( que la presentan como una mezcolanza de todas las anteriores libradas entre griegos y persas, generando un notable caos), y no se mencionen en absoluto las batallas en Gránico o la de Isos.

  En esta última, los persas estuvieron muy cerca de conseguir la victoria. Es en la que la mente de Alejandro se muestra más lúcida y su capacidad de improvisación (o posiblemente, el hecho de tener todas las posibilidades tácticas, perfectamente estudiadas) se nos presenta como sencillamente genial:

  Darío III, situó a sus tropas, divididas por el río Pínaro. Colocó, por delante del río a su infantería ligera flanqueada por  Nabarzanes (el mando de la caballería persa)a la izquierda y la caballería convencional  a la derecha. El resto de las tropas de Darío, se situaron tras el cauce del Pínaro, lo que, en un principio, debía proporcionar movilidad y facilidad en las posiciones, se volverá en contra de los persas, que aprenderán, tarde desde luego, que no se deben sitúar tropas dando la espalda a un lecho de agua. 

  Hemos dicho, que en la película, se presenta la batalla de Gaugamela, con elementos tomados de todas la anteriores. Alejandro Magno, ya venía utilizando la táctica de realizar un ataque de ruptura con la caballería, no en vano, es una maniobra que conocía desde que combatía a las órdenes de su padre, cuya caballería comandaba, y Stone, presenta esta táctica como una novedad en Gaugamela.

   De hecho en Issos, lo que los persas pretenden, es responder a los griegos con la clásica maniobra de Alejandro. Su mala colocación y el hecho de que el Macedonio supo leer perfectamente el cebo que pretendían ponerle los persas, produjeron el cataclismo de los orientales, que deseaban que Alejandro lanzase a su caballería contra la suya, que en un principio podía verse superada por la griega, pero que a lo largo de la batalla se vió reforzada por la situada en el flanco contrario de las formaciones persas (tengamos todos en cuenta, que hablamos de un frente de batalla de unos 4 km., con lo que era más que posible ocultar y engañar con este tipo de maniobras).
 
 
  Alejandro, siendo informado de que, en el flanco derecho persa, ha aparecido caballería ligera, se percata perfectamente, de que lo que realmente está sucediendo, es que, está siendo sustituida la caballería pesada que antes ocupaba esa posición, por tropas más débiles, trasladando todo con Nabarzanes, que deberá aplastar sin problema a la caballería griega que se encuentra dividida en los dos flancos de la formación, a un lado los griegos y al otro los tesalianos.

 
Mosaico de la Batalla de Isos. Clara inspiración de la escena de Gaugamela de Stone.


  El macedonio, ordena que su caballería se reuna toda en el flanco izquierdo, en una maniobra de libro, en la que los tesalianos cabalgan al galope por detrás de sus propias filas, rompiendo todo el planteamiento táctico inicial que tenía estimado, pero no por ello, perdiendo genialidad, sino todo lo contrario, pues era prácticamente impensable que los griegos, tuviesen esa capacidad de reacción y esa velocidad en movimientos. Quiero llamar la atención de que, todo esto sobre el papel, puede parecer fácil, pero la transmisión de órdenes, la disciplina y la frialdad, son esenciales para que todas estas maniobras llegasen a buen puerto. Además, es en esta batalla que Parmenio queda a merced de los persas en el ala izquierda, y es la efectividad de sus tropas ligeras, la disciplina de sus hombres y el auxilio final de Alejnadro y su caballería lo que salvará a los griegos de perder la batalla en aquel lado del frente, lo que hubiese cambiado mucho las cosas.
  Hay que destacar que Darío III, empleó nada menos que 40.000 hombres en su guardia personal, infatería de élite y 3.000 jinetes, que de haberse empleado en la batalla, podría haber cambiado su curso, pero el Rey persa necesitaba sentirse ultraprotegido en todo momento, y quedaron custodiándolo. Es en Isos, donde Alejandro se lanza sobre Darío a caballo y este espantado se da a la fuga, no en Gaugamela, como cuenta el film.

 

Formación inicial en Isos.
 

Tengamos en cuenta, que la caballería, no puede lanzarse contra posiciones de infantería bien pertrechadas, que es otra de las “mentiras” que suele contarnos la maquinaria hollywoodiense. Una unidad, en este caso la falange, con sus sarissas bien apuntaladas y sujetas con ambas manos, con las dimensiones que hemos dicho, convierten a la falange macedonia, en un erizo muypeligroso, pues en el frente de batalla, no sólo están las lanzas de la primera fila, sino que aparecen las de la segunda, tercera y a veces cuarta línea, con lo cual se multiplica por cuatro la efectividad del frente de batalla. Un caballo que va directo a ensartarse en estas picas, no carga, de entrada porque su jinete es consciente de que no hay espacios, y de que, esas formaciones de 16 hombre de fondo, pueden ser su tumba. La caballería, está concebida para flanquear, atacar por el punto débil de las formaciones, exploración, y, sobre todo, persecución de las estampidas que en más de una ocasión hemos mencionado.

 
  El puercoespín humano que supone la formación macedonia. Comparad con la versión hoplita de principio de este texto. La reforma de Filipo II, la hace mucho más letal y ágil.

 
A partir de la 6ª fila, la finalidad de las sarissas es entorpecer los proyectiles.

 

    El caso de Gaugamela, es diferente, es una batalla de menos genialidad táctica que Isos, pero por ser esta última el paradigma del ingenio, no por deficiencias de Gaugamela.

  Cuando vi la película, me llevé una gran decepción, pues en Gaugamela, Darío se había provisto de elefantes, y estos, no aparecen en ese momento, la aparición de un elefante es muy posterior en la cinta y no es en una gran batalla. Pero ya que mencionamos el uso de los paquidermos, apuntaremos que éstos tenían grandes ventajas, pero también, serios inconvenientes. Ante el gasto que suponía mantener una manada, de la que muchos de sus miembros, además, no servían para el combate, a los paquidermos, había que capturarlos. Despues se sometía a una doma de una semana muy dura y cruel a la que el animal, muchas veces no sobrevivía, pero además, después hacían falta varios meses, para que se acostumbrase a llevar encima a su guía (cornaca) y a obedecer sus órdenes, este, debe ser además siempre la misma persona.


Elefante de Guerra.

  Cada elefante debía tener un nombre propio, el cornaca, le trasmite las órdenes por la voz, presión de los dedos de los pies en la orejas y una vara denominada arkush. Matar al cornaca, era inutilizar al elefante, con lo que estos sujetos, solían llevar protección y armas de defensa.

  Los elefantes rompían la línea enemiga y su olor y bramidos, espantaban a los caballos que huían desbocados. También, podían coger con sus trompas al infante individual y lanzarlo por los aires, pisotear y aplastar, arrasar cualquier formación…pero, tenían serios inconvenientes, cuando veamos Roma, si procede hablaremos de lo que hizo Escipión el Africano a los elefantes de Anibal con un toque de cientos de trompetas al unísono. Los problemas de los elefantes eran, su alta mortandad en cautividad, por los duros ejercicios a los que eran sometidos, lo que suponía un gasto muy elevado, si tenemos en cuenta que necesitan al día unos 160 kg. de forraje.

  El peor inconveniente, no obstante,es la tendencia a la estampida, cuando se asustan, o son heridos, vuelven grupas y arrasan con lo que sea, incluso los suyos, más de una batalla se ha perdido por una estampida de los paquidermos propios.

  Volviendo a la batalla de Gaugamela, en esta lo que falló a los persas, es la capacidad de mando a grandes distancias, cosa que, afectó también a los griegos, pero de menor medida.

  La falange macedonia, que como sabemos, al igual que la hoplita, tiene una tendencia natural hacia la derecha, para buscar el escudo del compañero de fila, cargó en oblicuo, aprovechando este movimiento, una vez más donde se encontraba Darío, que había empezado enviando carros con cuchillas en las ruedas, que resultaron inútiles en la carga contra formaciones, puesto que eran derribados sus conductores por las jabalinas de las tropas ligeras antesde poder hacer daño alguno, ya que, realmente, estaban concebidos para perseguir en retirada.

  Por lo que las dos armas secretas que pensaba utilizar Darío, resultaron decepcionantes.

  Por otra parte la segunda fase del plan persa, también fracasa, puesto que un supuesto desbordamiento de la caballería por el flanco izquierdo, no logra desbordar a la caballería y sobre todo a la infantería ligera griega, que una vez más demuestra si disciplina no huyendo ante la carga que pretende flanquear.

  Por su parte, la carga oblicua de Alejandro, tiene éxito y comienza su avance directo hacia la posición de Darío, que, una vez más, incapaz de dar órdenes de manera efectiva por la lejanía de la caballería que envió al ataque y por la derrota de su infantería frente a la falange que se le viene encima, se desmoraliza, da la vuelta y huye.

  Posteriormente,será ejecutado por  uno de sus generales por su cobardía.

  Vemos que el film, llama Gaugamela a lo que fue Isos, pero eso es lo de menos, lo grave es que, ese general, carismático, estratega indiscutible, que con 33 años había conquistado lo que nadie había ni soñado hasta el momento, que abrió las rutas a oriente, fundó Alejandrías varias, siendo la más célebre la egipcia, inaugurando dinastías a través de sus diadocos (generales sucesores de Alejandro, que murió sin descendencia), abriendo un nuevo porvenir a Egipto, etc…tiene este aspecto:



Alejandro Llorón, by Oliver Stone.



Quiero dedicar este texto a Juan Antonio Cebrián, fallecido recientemente, que es responsable directo de mi afición a este tema y a muchos otros, gracias a su “Rosa de  los Vientos”.

 

Guillermo Díaz para
www.cineactual.net

 



¿Sabias que...?
Guillermo del Toro hace algún que otro homenaje o referencia a sus películas anteriores en "Hellboy". Por ejemplo, aparece fugazmente el arcángel de Cronos, y además el aspecto del metro recuerda mucho al de "Mimic".

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